[...] Entonces, como este impulsor del Universo es un ser viviente eterno, intentó que este mundo lo fuera también en lo posible. Pero dado que la naturaleza del mundo ideal es sempiterna y esta cualidad no se le puede otorgar completamente a lo generado, procuró realizar una cierta imagen móvil de la eternidad y, al ordenar el cielo, hizo de la eternidad que permanece siempre en un punto una imagen eterna que marchaba según el número, eso que llamamos tiempo. [...] Pues decimos que era, es y será, pero según el razonamiento verdadero sólo le corresponde el «es»; y el «era» y el «será» conviene que sean predicados de la generación que procede en el tiempo – pues ambos representan movimientos, pero lo que es siempre idéntico e inmutable no ha de envejecer ni volverse más joven en el tiempo, ni corresponde que haya sido generado, ni esté generado ahora, ni lo sea en el futuro [...] El tiempo, por tanto, nació con el Universo, para que, generados simultáneamente, también desaparezcan a la vez, si en alguna ocasión tiene lugar una eventual disolución suya, y fue hecho según el modelo de la naturaleza eterna para que este mundo tuviera la mayor similitud posible con el mundo ideal [...]
“TIMEO”, PLATÓN - 360 a. C.
Tan tirano y malgastado, tiempo. Tan pesado y tan
volátil, tiempo no vuelve hacia atrás. Con un ojo en el pasado, hay proverbios
futuristas. Lo que nunca se recobra, ni aunque pises lo pisado. Tiempo, ¿qué es
aquello que perdimos? Tiempo es hoy, tan sólo prueba parpadear y verás cómo
pasa de largo. Ipso facto, ¿quién es quién cuida tus horas? Crono
mensurable, medida de absoluto, tercer ojo de mitología. Ahora o nunca, fuga
hacia adelante. Carpe Diem, sólo vale aquí y ahora. Deus ex machina
en teatro griego, oportuna fortuna de último segundo. Hay verdades para siempre. ¿Tiempo es tardanza?, depende, sólo si vivís para contarlo.
Misterios seculares más o menos conocidos, perfume
del tiempo. “Sign o' The Times” que siempre supo que tuvo incontrastable razón.
En el centro del Maelström, viaja el tiempo escapando de la vida. Tiempo no
exige motivos, pero otorga fina certeza: eternidad para el resto de los días. Lento
según el cristal, sublime por donde mires, “The Times They Are a Changin’” fue
un lema; preciso fue profecía. Infinitamente tuyo, bébete a sorbos todo
el aire...si de algo somos dueños. Piedra y camino, sabia enseñanza que duele, dicen
que lo importante nunca es la meta final. Sucesión infinita, ¿cuál es el
sentido? Memento mori…la llave es del carcelero.
El azar siempre se encarga de que tiempo y lugar coincidan en el momento justo, para bien o para mal. Tiempo es paranormal. Cantidad es
relativa, calidad cada segundo. Sé paciente, no es condena, endurece las agujas
todo instante duradero. El secreto revelado, en poder es libertad. Tiempo al
tiempo, brújula de la memoria, selectivo ese abismo. Concepción tan subjetiva,
plenitud de sabor virginal. La conquista es mañana, el alma un campo de
batalla. Fracción irrecuperable, temporalidad vulgar, ¿cura el tiempo la ilusión?
Mide en carbono catorce, desintegra calendarios, hueso que no fosforece. Ecuación
de forma y contenido, lapso nunca detenido. Tiempo empírico o abstracto, crisis
para el nuevo mundo. ¿Desencanto de vivir? Tiempo, oro para tu ambición, no compras
lo que no te pertenece. El desuso es dinero, el disfrute no es mañana, ni lo
que haya sucedido. El ‘no-tiempo’ no admite identificación y tu mera presencia
no justifica que el tiempo esté de tu lado. Atávico, es danza de fuego y caverna
ancestral, delirio sci-fi y deidad por muerte postergada. Destino final
planificado, círculo sobre círculo en diagrama de Venn.
Línea sin fin, origen y evolución, sendero
bifurcado, inseparable de lo espacial. ¿De dónde nace el volumen? Tiempo
después, el tiempo dirá, no le des la espalda. Buscarás más respuestas, verdad
es perogrullo -realidad o leyenda-, no siempre complace saber. Tiempo, la doctrina
que debemos atender y, a menudo, olvidamos tanto más que lo suficientemente
recomendable: aprender a escucharlo te transformará. Somos partículas en
movimiento. La inquietud existencial flota en el océano del tiempo universal.

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