Genesis 41:30 -
"After this, there will follow another seven years, of such great
barrenness that all the former abundance will be delivered into oblivion. For
the famine will consume all the land"
A medio camino entre
el Cielo y la Tierra, encierra el Infinito un espacio en donde el tiempo
discurre de modo distinto. Absolutamente indeterminado...dentro de todo nada
queda fuera, al fin y al cabo. Estamos a salvo. O eso creemos. Allí se desatan
tormentas de fuego en el mar y la energía se devora a sí misma. El aire pesa,
las almas lo saben. Lo habitan ciertas criaturas condenadas al eterno vagar; no
existe mundo venidero a la orilla. Esta es, tan solo, una interpretación
posible... pero, veamos.
En esencia, OBLIVION,
en inglés, significa olvido, amnistía, o perdón; es un espacio de
transformación, situado entre el duelo y el vacío, entre el recuerdo y la nada.
OBLIVION imagina al purgatorio clásico como lo describiera Dante en “La Divina
Comedia”: el lugar de transición por antonomasia, condicionado por la precisa
geometría: la idea del círculo sin principio ni fin, en el errar constante de
los cuerpos. El plano es indefinido. Sin embargo, en el hecho de desplazarse
existe una última voluntad en dejar ir, una renuncia a todo aquello que nos ata
al sufrimiento. Recuerdos, deseos e identidades flotan y deambulan, en búsqueda
de liberarse.
El sentido lo brinda
el origen. OBLIVION implica un camino de sanación; es una danza en busca del
equilibrio perdido. Es el hambre consumida, ¿qué hay después? Es la abundancia
devenida en aridez, ¿cómo retorna del margen a su centro la matriz?
Pertenecemos adónde corresponde estar, dilemas de tiempo y espacio aparte. Finalmente,
el más allá y el olvido podrían ser una misma cosa, invertidas sus superficies.

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