▣ CABEZA DE MEDUSA
I
Mala semilla de un augurio sombrío que tronó
sobre los cielos de aquel nimbo áureo. Estrépito del bronce bañando negras
naves. Qué infantil necedad envolvió una nube al auxilio de Ares. Qué poco
sensata idea expió su maldad sobre el lamento de todos los dioses.
Vestigios de desolación anidan una condena
brutal. La transgresión de la araña y el goce misántropo convertido en
gigantesca boca de una ciudad babilónica, desierta ya. Cruel bestia de cemento
habitada por carne gris. Antes automatismo burgués, hoy átomos infectos y
disueltos. Somos los muertos de un mundo sepultado bajo directrices delirantes.
Hebras de sombras. Piel de cáscaras vacías.
Lluvias sobre un río. Silente retiro monacal. Vértigo en progreso, impotencia
colisionada. Crear como máxima de salvación, ofrendar un invisible, revelar la
inédita esperanza. Maremágnum desbordado, retratos profanos de mi
clandestinidad.
IV
Magnificent desolation que revela, asombrosa, el envés de la trama de un mundo mañana, hecho de quietud sin viento. Todo polvo y toda roca bañado de células domesticadas, amaneciendo a un nuevo orden mundial.
Gemas estallando en las hojas, brotes de flor
luciferina. Enjambre en la colmena, mástil raíz de roble. Bosque más allá del
árbol y esplendor de selva ideal regada en su frondosa piel de perlas en perfecto
cristal. Deslumbrado escorzo visual de aquella naturaleza en reposo, bajo un
manto solar de radiactiva luz imperativa.
Los colores de Vermeer dibujan un cielo
despejado, en fino trazo que disipa negros nubarrones. Pura fibra y resabio
decadentista, savia nutriente para todo oropel decorativo.
Las dantescas postales de Blake resquebrajan
en relámpagos un firmamento desparejo y provocador. Friso de misas negras y
paraísos artificiales, envueltos en naturaleza abrasadora.
Brama el volcán expeliendo lava, naturaleza
que se niega a doblegarse. Incesante avanza el tsunami ciclópeo, convertido en
polvo. Tras su arrolladora devastación se agrieta una enorme brecha sobre masa
rocosa, surcada por una densa bruma gris. Sol encarcelado como cruel metáfora
de lo eterno. ¿Nuevas formas que vendrán?
Hielo negro derretido y nubes de plomo que
ocultan los vestigios del fuego inolvidable. El paradigma del horror que
encierra la parcialidad de lo bello, el misterio de lo desconocido y la
totalidad de lo monstruoso.
Peligro amarillo insurrecto, pueblo devorador
de reyes, epítome de alteridad. Mal como orden de principios invertidos y
ejército sublevado en apetitos banales y concupiscencias desordenadas. Egoísmo
encerrado en su reino propio y padeciente condena infernal.
XI
Colinas en celofán e infernales suburbios de
plástico fino, ¡bendito Golden State! Las divas van hacia la meca, a
perder la inocencia a fuerza de glamour. Abrazando el reino de artificio, hacen
de la vanidad un mandato capital y de la fama un pecado venial. Envueltas en
coronas de drama queens de la nueva era, con vestiduras ajustadas y
relucientes. Y una sensual pose en contrapicado. Y un obsceno primer plano que
oculta, bajo su rímel, máscaras de coquetería crepuscular.
XII
Contemplo las luces de tu cielo despertando
al gran cambio del mundo no descifrado. Un plato de misterio para tanta belleza
derramada. Sístole insípido sin diástole instintivo. Prisión ajena y fantasma a
mi lado. Economiza mi expresión los excesos de mi imaginación, ya murió donde
allí te amé.
La bruma cubría la ciudad. La estampida del
trueno proyectó una inmensa luz celeste sobre los impávidos monumentos. Un
rumor de lluvia inquietó a los pájaros, flotando ocultos allí donde doblan las
campanas. Un ruido a la sombra y una tumba hecha de gritos cumplen la profecía.
El surco de un rayo a contraluz talla la perfecta forma fantasmal.
La fallida teoría evolutiva, un coral
incrustado en un océano desbordado. La proyección de la sombra impedida, una
colina que amanece cubierta de niebla.
Sagrado espíritu desordenado, el elemento
curativo destruye la parte divina. Dos caras para una verdad sospechada, brecha
abierta en tenue viaje y camino de retorno para el alma errante.
Telas mojadas que traslucen un dulce brillo.
¿Dónde fue qué el papel quedó en blanco?
Sol fulminante sobre casas ardiendo. Cáscara
crepitante de amarilla materia inerte envuelta en humo circular. Horror
metaforizado en monstruo innombrable que augura una muerte trivial. Disparo certero,
filo de cuchillo o dardo artero. Víbora sanguinaria o insecto venenoso. Final
anticipado, descanso a la llegada al pie del árbol natal. Hojarasca en el
viento sepultando una tumba de agua.
Una forma diferente de verdad como invención romántica de lo sublime. Un atractivo dantesco en lo pintoresco de lo exótico. Una búsqueda de lo bello que destroza toda capacidad de equilibrio. Una atrofia muscular que tropieza con su propia destreza.
Línea infranqueable, insondable abismo. Fondo
enigmático, vida metafísica. Realidad radical, mar de dudas. Paisaje
truculento, reverberación en espejo. Holocausto nuclear.

Comentarios
Publicar un comentario