▣ EXQUISITO MI CADÁVER
I
Antes, era virtud mutante y magma fértil.
Hoy, mareas de átomos desprendidos de un cuerpo envejecido y hojas de almanaque
arrumbadas en el rincón donde se acumulan las cuentas pendientes. Desecho
descartable de máscara de antigua vida. Atrofiado ojo de cristal partido que llora
la lágrima de lo que pudo haber sido.
II
Vil
maquinaria que traga silencio y tiñe cielos de cemento. Ensordecedora fábrica
de metal, pulso de una ciudad herida. Ruido que taladra la aurora y martilla
las cabezas de pájaros alborotados. Enjambre de bronce febril, podredumbre que
consume el cálido verdor de un domingo de verano escandinavo.
III
Inhibida
comunicación y angustia de pantallas. Flujo de perturbadora fantasía. Alba
insomne de autómata civilización. Estallido en la mente y somatización de conciencia
borrada. Abyecta introyección, alteridad cosificada. Introspección estrujada,
presa de su cuerpo. Alma amotinada que espeja la conciencia, sorprendida en
esquema claustrofóbico de absurdo jaque mate.
IV
Amaestramiento
en laberinto kafkiano acaparador de conciencias. Esclavización paralizante,
parasitario alimento y germen de no autenticidad. Conjuro de pasillo sin
puertas de salida. Mural de barro de ídolos masificados y cerrojo inexpugnable.
Fuerza controladora de totalitarismo al compás. Propaganda en copia al carbón a
bajo costo. Retrato en nuevo encuadre para el valeroso insecto.
V
Un
extraño monolito. Una casa en las estrellas. Una nave surcando el cosmos. Un
simio del pleistoceno. Un hueso como arma. Un cambio evolutivo. ¿Habremos
llegado hasta aquí, mil años después?
VI
Política
de revolución en desprecio, nueva inquisición de Torquemada. Refundación de
medioevo y sublimación de poder autoritario, brutalidad policial como ley de
constitución. Impiadosa maniobra de corona insidiosa, irritante panorama
gasificado. Paradigma faraónico con deseo de ascensión eterna.
VII
Fantasmal
terrorismo que aniquila una arqueología legendaria. Presagios de señal nefasta.
Hydra regenerada. Como un frío sudor de espina dorsal.
VIII
Imaginémonos
en jaulas. Wake up, my son, to the machine. Vida encapsulada, velo surrealista
para los amantes y árbol de la vida hecho cenizas. Penumbra, que todo lo
cubres…
IX
Estrella
apagada que sigues alumbrando, espejismo de nuestra existencia. Nos es dado ver
el fotograma de la película, simultaneidad alterada del tiempo.
X
El
hilo que conduce la conciencia es la flecha del tiempo. El mensaje codificado:
soy un grano de esa arena que algún día se disolverá. Ni cáscara de rey ni nuez
del espacio infinito.
XI
Azar
microscópico de frecuencia audible, ruido sin reposo absoluto. La imagen que
desentraña un silencio. Los estruendos de mi mente y la onda portadora. Música
del sigilo que nace en el espacio deliberado del no sonar. Disturbio en rumor
desarticulado.
XII
Bucle
temporal y hueco espacial. Odio y envidia engendradas de mezquindad.
Pedestremente prosaico y cotidiano. Sistema que maximiza la infelicidad
mundial.
XIII
Rapsodia declamada, incendio extinguido y espada contra la pared. Pesadumbre de un tiempo, liviano fluir de energías. Aguda propensión amarga, cosmogonía de un letargo. Despertando en la oscuridad de una dócil noche quieta, devela en su tenue discurrir la verdadera premeditación de un barco a la deriva, sin timón ni timonel.
XIV
Cuervos
mentales sobrevolando trigales. Curvos metales traspasando la carne. Tormentos
de poeta sepultando sus ilusiones. Novelista de sí mismo en pulsión de ideas
abundantes. Condena de creencias insuficientes y hombre rubricado a la fantasía
bajo una leve patina de óleo, en perpetua resistencia a lo habitual.
XV
Caótica
inconstant moon, órbita impredecible que divides, bajo tus propias
reglas, lo mundanamente terrenal de los círculos perfectos celestiales.
XVI
Polvo
temible de la noche. El cielo como un espejo de nuestra existencia y una dorada
lluvia de estrellas como rúbrica atávica de un crédito final escrito al
comienzo.

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