I
Memoria
iluminada. Poesía que hace justicia. Un sentido instaurado, como ramificación
sumergida. La verdad en cada palabra, como raíz invertida. Un rostro
fragmentado, como reflejo en espejo estallado.
Poesía,
esa flor lozana y vigorosa, entendida como la búsqueda de una palabra que abre
mundos en posibles sentidos por descubrir.
Peripecias
del escritor consumado. Caprichoso artista del ingenio, que sortea las
imperfecciones de la transparente esencia.
IV
Danza
el flamenco y a sus pies frondosa, nace la selva convertida en reflejo de
sombras vivientes. En el horizonte, una codicia de pináculo nevado se erige por
sobre el corazón de un continente negro palpitante. Presencia telúrica que
quita el aliento.
V
Túneles
dorados que desembocan en un coral de arrecifes bañado por espesas gotas de
lluvia. Árboles que ascienden sobre las nubes, humo que emana sobre el agua y
un pájaro libre que atrapa el viento.
VI
Tu
mirada suspendida en un surco de luz. Mis granos de polen diseminados. Diluvia
sobre la luna un ángel del adiós. La solución simulada no supo encontrar
refugio.
VII
Sin
sorpresas ya, descubro la armonía de un total aburrimiento alineada con tu
éxtasis difuso. Incrédulo arlequín, me mira fijamente y se burla de mí con la
mordacidad irónica de un bromista de salón.
VIII
Rumbos
geométricos y perspectivas esdrújulas para un desatino del destino. Un ritmo
alterado al compás de un dos por cuatro.
IX
Demasiado breve para ser verdad, enturbia el panorama tu reflejo en el cielo. Beso de Venus, no te abandoné si me dejaste ir. Dios de la adolescencia, el mar promete llevarse todo lo que desees arrojar.
X
La emoción abismal, el fuego acorralado. Caigo del cielo al suelo, piso una ciénaga sin fondo. No hubo otra posibilidad que no conceda mi vulnerabilidad. Disciplinado, tanto va a la fuente el cántaro quebrado. Percibo mi futilidad solo si recorto mis alas.
XI
Mis saberes teóricos en cul-de-sac, lejano espacio de vida que no habita tu temprano amanecer.
XII
Un silencio audible como antesala de un primer plano devorando toda distancia. La melancolía desgrana el rictus de un hombre impasible. Se dibujan ante sus ojos facciones esculpidas por mil batallas. Una máscara invisible esconde un rostro pétreo de mirada lábil, portadora de la absoluta amargura de aquel desprevenido idealista que sepulta sus propias ilusiones.
XIII
Que arrogancia y que facilidad tu reprenda a mi opacidad, si mi imaginación da tregua a tu inspiración menos convincente. ¡Cuánta intensidad!, ¿un clisé de la no-ajenidad?
XIV
El
último habitante de un planeta extinto, en absurda y constante espera. Creación
para la destrucción y una cicatriz fantasmal dibujada en el cielo. Un caudal de
emociones que traspasa, un quebrarse a sí que deja partir. El desencuentro de
un alma errante apoderada por su aburrimiento. Una chispa alcanza para encender
el bosque.
Las
sensaciones me traicionan si no avisan como van a amontonarse. Puedo mirarme
con la cantidad de perspectivas que se observa una figura poliédrica.
Mi
misiva es un misil. Tu tensa resistencia, la densa ignorancia de todo lo demás.
Mi escritura es un acto volátil. Tu atenta lectura, un hecho que desafía mi ley
de gravedad.

Comentarios
Publicar un comentario