▣ VACÍO INSOMNE
I
Atraído por ampliar conocimientos, tropieza
mi avance con la evidente contradicción que prescinde mi experiencia. Prueba de
mi falta de poder racional, representa la intuición todo ejercicio vital.
II
Estancia y distancia en permanente pugna,
placeres once in a blue moon y renuncia a todo individualismo. Vacunas
como sustitutivos a la pureza perecida de una realidad que defrauda. La
melancolía y el pesimismo son territorios en donde crezco a gusto.
III
Lo esperable, una respuesta a la entrega
total. Lo innegable, el sentimiento trágico de la vida. Lo demostrable, a
sabiendas de que es inútil. Lo inevitable, a un efímero resultado.
IV
Dialéctica del hombre de ley sin orden.
Poética de la epopeya, impulso interior e inercia de conquista. Mi anarquismo
fue permanente y mi logos convincente en mi pretensión de veracidad.
V
Ansia y elegancia o mi fantasía saldada a tan
alto precio. Como un anodino, pero poco discreto ejercicio vital, incendio mi
flota ateniense. Pasión y elocuencia subvierten mi realidad de ámbito
fantástico. Heroísmo tan obstinado y sobrio, como Tales incapaz de pisar en
suelo firme. Desdicha de inquietante misterio, conozco tanto de mi degradación
en la depravación. Canto repetido, como todo automatismo inhumano que vence a
mi oferta intelectual.
VI
Presencia agresiva e implacable, puro grito
impiadoso. Juicio equívoco a mi risa cruel. Ponzoña helada, visceral y ocular.
Molinos como brazos del tiempo y sensaciones deslizantes de como arena
escurrida entre los dedos para un complot de dos.
VII
Flagrante en delito de sacrificar mi sano
juicio en pos de una constante espera. Sarcástico entusiasmo de contemplar mi
catálogo de fracasos acumulados.
VIII
Capricho de la imaginación o consuelo ante mi
inevitable derrota, escribo para fantasmas incorpóreos a mis ojos. Diviso el
otro lado de la luna y persigo la cara impar del diamante. Percibo el aroma de
un estado y adivino los adjetivos imposibles que describen un perfume.
Sopesando la sustancia de mi ilusión, quiebra la norma si tenso la cuerda de mi
propia sensibilidad.
IX
Conmiserado a mi entrega total, ejecuto la
creencia de un acto en la mente y la repetición frecuente de una idea
imaginada. Me alejo del mundanal ruido persiguiendo la extinción de toda ilusa
pretensión. Empuño la espada y sostengo mi lealtad contra la pared. Con la
dignidad y el orgullo por el suelo, beso el cielo.
X
La honradez heroica en la soledad suicida
para toda lealtad. Cambiar la eternidad por un halo terrenal nunca
concibe al camino del guerrero, más no legitimado, en años de
indecisión.
XI
El arte como intuición especulativa. Relación
polar que articula mi arrebatada ficción poética. Eyaculación contenida,
apócrifo ritual y placer privado. Ejercicio intelectual gobernado por dioses
mitológicos. Virtud profanada y puesta en acto de mi idealismo trascendental.
XII
Mi límite de protección suprime toda subordinación
como último acto de resistencia. Reduzco mi supramundo dual sin depositar
anhelos en la suerte astrológica ni en la dicha material. Elevo las fuerzas
anímicas de mi esencia a la contemplación como un mandato. Conservo la moral
trasladándome al interior inescrutable como un dogma.
XIII
Pregunta esperable. Respuesta post mundana.
Negación en su sentido ultimo. Afirmación en su condición suprema. Lo mismo ha
sucedido. Igualmente sucederá después.
XIV
Grieta de mi existencia, ruptura y ecuación
de vida, sombría trampa mental y pozo de soledad sin fondo. Ceniza del tiempo
perdida que olvidó su alma sin dejar huella. Demasiado pronto oscureció,
ocultando el filo que corta impiadoso un instante, inaprensible como el viento
que surca el tiempo. Respuesta inteligible en un acto final, el sentido de
pérdida iguala mi grado de autocompasión.
XV
Paisaje mítico arrasado, inútil pasión
visceral, interrumpida pulsión de resonancia vibratoria. Fluye un río en mí como
vehículo del tiempo. Es la mente que juega hasta desaparecer, tras su propia
quimera.
XVI
Una pequeña marca en el papel que atesora su
eterna lucha kármica. El poeta desdichado muere por la ausencia que encuentra
en los pliegues de su voz. Is the enemy within.
XVII
Máxima voluntad universal en mi condición de
ciudadano y soberano. Libertario escepticismo pragmático que aniquila las bases
de toda moral. Carácter y virtud esgrimidas con puntual rigurosidad kantiana, a
sabiendas de modestas resultantes.
XVIII
Percibo tu enseñanza, discreto pero obstinado
bardo negro. Y me atrevo a saber a través de ti, sin cambiar respeto por
desprecio. Metafísica de costumbres en meditar cerca del fuego, aquel rastro
perdido tras la embustera quimera del oro intelectual.
XIX
Mirar por encima del hombro toda felicidad
ajena, como aquel ritual abstracto, secreto y hermético. Privado y no de sí.

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